Madrugada del 11 de octubre, DonTacho comienza un diálogo con ella, media cuadra antes de estacionar
Ella: ...Sí sí, acá nomás es...
DonTacho: (frenando el taxímetro) ...¿Entonces es debajo de esta luz, en esta puerta, donde te puedo dejar una flor?
Ella: (risa nerviosa, entregando 20 pesos)
DonTacho: (sonrisa confiada, devolviendo 5 pesos) ¿Y a nombre de quién dejo esa flor?
Ella: (recibiendo la plata, con una zapatilla pisando el cordón de la vereda, sonriendo) Esteeeemm, *Inserte nombre falso aquí*
DonTacho: (acomodando el cosito de las monedas) Bueno, *Nombre falso*... y no va a haber nadie que me reclame o se enoje por dejarte esa flor?
Ella: (abriendo la puerta) Naaaa...
Ella: (cerrando la puerta despacito, sonríe).
DonTacho: (frenando el taxímetro) ...¿Entonces es debajo de esta luz, en esta puerta, donde te puedo dejar una flor?
Ella: (risa nerviosa, entregando 20 pesos)
DonTacho: (sonrisa confiada, devolviendo 5 pesos) ¿Y a nombre de quién dejo esa flor?
Ella: (recibiendo la plata, con una zapatilla pisando el cordón de la vereda, sonriendo) Esteeeemm, *Inserte nombre falso aquí*
DonTacho: (acomodando el cosito de las monedas) Bueno, *Nombre falso*... y no va a haber nadie que me reclame o se enoje por dejarte esa flor?
Ella: (abriendo la puerta) Naaaa...
(Silencio melancólico, mirada perdida en un punto lejano, agolpamiento de recuerdos, deseos, nostalgias, quisiera que estés aquí... dura varios días para ella, para él apenas tres microsegundos)
DonTacho: (casi en un susurro inentendible) ...Y qué flor podría dejarte, *Nombre Falso*?
Ella: (cerrando la puerta despacito, sonríe).
* Creo que el nombre fue Carolina.



