sábado, 25 de septiembre de 2010

Un sueño (1)


Hay una casa de vidrio azul trasparente, al borde de un precipicio. Yo me acerco y golpeo despacito: no es de vidrio, es de plástico irrompible azul. Adentro duermen el alba los de la vida cómoda, vos ingeniero, la familia contenta en una camioneta. Sonríen, prueban a ver si funciona. EN mi interior, sé que si me animo, entro sin problemas, pero no tengo ganas por el momento.

Miro desde afuera, y mientras observo amanece. Estoy apenas vestida, como si me hubieran arrancado de la cama. Encuentro ese pantalón de siempre tirado por ahí. Al otro lado de la casa hay un río manso, pero que cae al precipicio también. Asombra que no haya nada de corriente o ruido, ni siquiera cuando se precipita al vacío. Allá abajo, el paisaje más hermoso que te puedas imaginar. Yo pienso en las cercanías del Cañon del Colca, vos tal vez pienses otra cosa.

Por encima del río manso pasa un helicóptero. Alguien tuvo un accidente y pide ayuda parado en medio del agua, que apenas le tapa los tobillos, a pesar de parecer profundo, muy profundo. Lo encamillan y se lo llevan. Yo me acerco a ver qué sucede del otro lado del lecho.

Ya estuve ahí, de hecho estuve anoche ahí. De un lado la Universidad, el edificio viejo, el Hospital que aún no sé si es el de Niños, o el Borda, o qué. En un costado los buscas de siempre, celebrando, bailando a la luz de un fogón, sentados, fumando, volando. Otros tocan percusión, todos escuchan. En otro lado están los que no tienen donde ir, o tal vez son los mismos. Duermen acurrucados contra la pared del efidicio, esa que nadie ve, la que encontrás cuando das toda una vuelta que, casi nunca, te animás a dar. Ahí mismo están también los que buscan ropa, los que la cambian, la trocan e intercambian entre sí. Pero esto último es lo que veo cuando se hace de día, cuando vuelvo.

Más allá, en otro extremo, sigo escuchando voces, gritos, aplausos y tambores. Ya es de mañana, el cielo es de un celeste irritante y todavía hace frío. Aquí han seguido toda la noche y todo el día. Estás vos, y ella también, no sé que hacen en el mismo lugar. Creo que ella está sorprendida. En realidad son muchos, algunos sobre un ring improvisado, otros entre el público. Improvisan y no, porque todo están vestidos exactamente iguales. La nariz roja resalta sobre la camiseta gris, y el verde pasto, verde loro. Quieren que suba, que me pinte o que me vista pero digo que estoy de paso.

Y vuelvo despacito hacia la casa de plástico azul.


Ahora necesitaría la ayuda de Igor, que me diga qué número vendría a ser éste. Y donde y cuando lo soñé :)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Retornos


Tatareando esta murguita la encontré
se escondía, vergonzosa, en su vestido de
percal,
entre cocos y palmeras, atardeceres de primera,
y fritangas de guitarras en el mar.

Yo temblaba por el pulso del reloj
pero tantos caracoles me frenaron el andar
las estrellas me guiñaban que pensara mi
destino
como un páramo de lunas y de sal.


Hay un árbol de papayas
y una hamaca paraguaya
esperándome en la orilla de aquel pueblo
Y una linda muchachita con las manos en la
arena
que me piensa mientras yo sigo mi vuelo.


Qué daría por hacerla sonreír
por cantarle en las fogatas de escolleras pa'
olvidar
que el camino ha sido otro, que en mi espalda
la mochila
se encabrona y no me quiere abandonar.

Sin embargo, de a poquito, me entregué
a latidos bien jugados me ha ganado el corazón
es por eso que ya he vuelto, y aterrizo en
aquel puerto
pa´cambiar mi camino por el altar


Hay un árbol de papayas
y una hamaca paraguaya
esperándome en la orilla de aquel pueblo
Y una linda muchachita con las manos en la
arena
que me piensa mientras yo sigo mi vuelo


* No hay vuelta Cuervo; siempre tenés una hermosa imagen para ayudarme a compartir :)


lunes, 14 de junio de 2010

(Pausa)



Día de estrellas rotas en el techo,

día de ríos grises, salados.



Hay plomo en los pies, las manos se escarchan.




Un día de abrazos que no llenan
y besos del desconsuelo.



Día de ruidos fuertes.
Y ningún significado.

viernes, 11 de junio de 2010

Los Siete Mundiales. Parte 1..


En el '86 casi no tenía memoria. Apenas comenzaba a establecer las conexiones neuronales necesarias para que mi cerebro empezara a pulsar la tecla O REC. Creo que, en casa, estaban más ocupados en dormir las pocas horas que mi recién nacido hermano les dejaba, y en atender los berrinches de la hinchapelotas de tres años.
Hay una foto, de la instamatic: Nico de dos meses en su cuna, con la remera y el logo alusivo. Fuera de la imagen debo haber estado yo, con una remera cedida por un tío, la pancita asomándome debajo del "Argentina '78".


Para el '90, mi cassette mental ya estaba corriendo. Recuerdo el paseo a la Isla de Los Patos, un domingo típico de otoño, frío y soleado. En fila todos los scouts, y delante nosotros, los más pequeños: curiosamente, a los pininos nos decían las "alitas", un apodo que me pondrían de casualidad una década después.
Puente Santa Fe, Avenida Castro Barros (ojo, crucen de la mano!) y subir por Zapiola. Todos volviendo de la excursión, y cantando a viva voz una canción que yo escuchaba por primera vez, que me resultaba extremadamente original y que se me pegaría por el resto de mi vida: "Vamo' vamo', Argentina. vamo' vamo' a ganar, que esta banda... quilombera... no te deja-notedejadealentaaar"... Ese día, también, recibiría mi primera banderita celeste y blanca de plástico.
Recuerdo también las caminatas a la Coca, de la mano de mi tío Pablo, el de la remera. Todo para cambiar los dibujos de la cuadrada mascota por la oportunidad de meter la mano en un buzón y sacar tapitas con letras. Yo probé, saqué la U. La U era la facilonga. Llegamos a formar quince veces la palabra MUDIAL 90. Y la fucking N nunca salía. Ni siquiera cuando intenté "falsificarla" sobre la A con una Sylvapen negra.
Tengo amigos que recuerdan ese Mundial con mayor nitidez, especialmente la famosa canción. Toda emoción, y sentimiento, esa canción. Nunca registré la canción. Pucha, lo mejor en composición musical, y yo vengo a acordarme de la insulso tipito dibujado sobre papel cuadriculado.


El '94 es una nebulosa. La "worcupusa" y el bendito perro símil Pluto que apareció en cuanto producto comestible se comprara en casa. Y en el mundo, supongo.
Dos cosas: primera vez que escucho la palabra doping, que sería keyword obligada de todos los noticieros, programas deportivos, análisis, columnas, diarios, y reportes radiofónicos por meses. Y el triunfo de Brasil, los festejos en las calles de Rio de Janeiro, una columna inmensa de gente verdeamarela gritando y mi mamá suspirando resignada y diciéndome: "Mirá, ellos son los que más veces han ganado".
Tres cosas, mejor dicho: a partir de ese año, Brasil ganaría un lugar en mi cabeza como alguien con quien sí o sí hay que competir. Y al que hay que tenerle un poco de miedo...


¿Y vos? ¿Donde estabas?


viernes, 28 de mayo de 2010

Entre la Rabia y la Ternura

Me enteré anoche, casi casi hoy. Mi colega y ex compañera de tesis me habló rayando la medianoche, para decirme algo que de algún modo ella misma intuía y que, no se cómo, yo venía teniendo en la cabeza durante todo el día.

Justo ayer hacía una lista mental de las compras que quería hacer en la feria franca, este sábado en Alta Córdoba o este martes en mi propia plaza, la de los burros. Mientras anotaba verduras y mandarinas con las neuronas recordé aquella otra feria, la de calle Rondeau en Nueva Córdoba, la de los miércoles. La que tuvo que soportar mis flashes, mis posturas, mis pedidos por “córrase un poquito señora, así me sale bien el pescadero fileteando la merluza”; la que me serviría para aquel práctico-composición-tema: “El trabajo” enmarcado en 13x8 y pies de fotos explicativos.

Justo ayer se me complicaba leer una memory card en mi computadora, y me demoraba el trámite de revivir en mi pantalla una noche de hace noches, de ésas lindas que perduran entre boinas y cervezas y la Smowing sonando de fondo.

Justo ayer, la frustración me llevaba a mascullar que la puta tecnología, que antes no importaba esperar por meses hasta tener la plata, y que ir al revelado, y que la espera de un par de días más… y que ahora la locura del me apuras, la necesidad retinal de tener nuestra vida en modo casi-multáneo a vivirla.

Justo ayer admiraba, en éste álbum, los colores de los platos y las flores de las casas de Granada, y en aquél, las pequeñas callecitas empedradas que siguen huellas de amigos trotamundos. Y pensé en las excusas que quisiera poner para cargar nuevamente la mochila, y leí la mejor de todas en un amigo colombiano para cargar y llevar, también, otros rollos que no sean los espirituales.

Justo ayer me daba cuenta de mi inercia de meses, la que comenzó una vez que nuestros amigos se dieron el gusto de tirarnos cuanto elemento asqueroso tuvieran en su haber, y que continúa al día de hoy porque la desmotivación se enrosca en forma de casa-celda.

Y por eso, justo ayer rumiaba de qué lindo retomar alguna vieja costumbre, algún hobby fallido, algo que tenga que ver con clicks o fijadores, algo para hacer con vos, por qué no.

Algo que escape de la Jaula y vuele libre.

Me enteré anoche, entre la rabia y la ternura. Una de las personas que ayudan a romper cárceles, que deslizan en tus manos la llave del candado, no está más.

Y entre la rabia y la ternura escribo esto, esperando verle pasar por arriba de mi cabeza. Por encima de los barrotes.


miércoles, 14 de abril de 2010

Y encima de todo… Bloggerchorra! *


Resulta que yo laburo en un lugar donde el famoso Sistema se cuelga. Y mucho.


Chocolateporla me dirán, el Sistema tiene la picardía de colgarse en todos lados. Bueno, pero el caso es que también se cuelga en mi laburo, y me da tiempo para… no, mejor dicho: tengo tanto tiempo al vicio que me pongo a recorrer sus casas de papel virtual poniéndome semi-al-día de la parte bloggeril de sus vidas. No, comentar no puedo, aunque me muera de ganas de hacerlo!!


Ñañitas del Sistema, vió.


Resulta que el sábado, el muy guachito estuvo disfrutando particularmente del jueguito del ahorcado: la colgadsez duró tanto tanto, pero TANTO, que en un momento pensé que se me habían acabado los timbres para tocar.

Pero no. Hay puertas que, más allá de sus cartelitos “Se Vende”, “Se Alquila”, o “Clausurado por el Departamento de Salud Aunque el Propietario Diga lo Contrario”, aún esconden cosas bellas que el dueño no pudo llevarse consigo en la mudanza o el desalojo.


Una de ellas es la entrada al mundo pendulero de mi colega Germán; ésa fue la última casa que tuvo antes de meterse de ocupa en el ático de la Galaxia. No me quejo eh? Cada tanto me ayuda a abrir frascos o matar arañas.


Yo pasé por su Pendulandia medio de casua, medio de intriga. Un sábado cualquiera, alrededor de la época en la que empecé a joderle la vida comentando, el pibe nos contaba que su proyecto tesístico era un soundscape, una composición de arte sonoro. Y después, debido a los insistentes pedidos, se decidió a publicarlo en el blog.


O sea, el tipo le metió grillos. Y benteveos. Y otros sonidos varios que combinados quedaban una joyita, vea. O escuche, mejor dicho.


En nuestro segundo o tercer diálogo comentaril, que transcurrió durante un mes de abril, Ger recibía su licenciatura de la misma ¿carrera? que yo estaba peleando, y significó para mí la ruptura de una Leyenda Urbana bastante jodida entre los que transitamos los enpanfletados pasillos de la Escuelita:


Uno se podía recibir de esa profesión que, cual cheboli del Abasto, tiene una entrada así de grande pero ninguna salida.


Como no soy su mamá ni su agendita Pascualina, no sé cuando se recibió exactamente mi coworker. Pero teniendo en cuenta los comentarios, fue durante la primer quincena de ese abril de 2008.

Se están cumpliendo dos años de aquellos momentos; de la entrada de Ger al mundo de los licenciados-que-no-están-laburando-de-lo-suyo (al que yo me uniría año y medio después)… y también dos años de amistad miti virtual, miti personal, pero amistad al fin.


En conmemoración de eso, y también porque no se me cae una idea de un tiempo a esta parte, me pongo en modo BLOGGERCHORRA y les regalo (sin pedir autorización de ningún tipo a su dueño), esa pieza de Composición Sonora.


Está la posibilidad de que Ger lea esto, deje su viola a un lado y me busque con el puño levantado y gritándome insultos corteses, a su manera. Mah sí!! Lo que hiciste merece la pena volver Y escucharse.**

Pueden escucharlo desde acá mismo, a su trabajo. Pero también les recomiendo pasar por la entrada original ACÁ, así leen los consejos que él mismo ofrece para escucharlo de la mejor manera.

Digo, en estos días está lloviendo y las mañanas están fresquitas. Da para aprovecharlo, no?








*El título iba a ser algo como “Lanzan nuevo término inservible: el bloggerchorrerismo”… pero ya no iba a ser un robo común y corriente, y yo con los Grandes no me meto!


** Cuestiones técnicas que tienen que ver con la antigüedad del post a chorear por mí, hicieron que Ger se enterara antes y él mismo me ofreciera el código html para publicar su tesis por acá. Se lo tomó bien, por suerte, hasta le pareció un lindo gesto. Al final, ni robar bien puedo...!

domingo, 4 de abril de 2010

Remodelaciones


Tengo dos amores invadiendo mi cuerpo, y yo pensaba que lo debilitaban.


Uno se asoma en mi garganta, me hace llorar y sorber lágrimas

pero me permite cantar.

El otro vive bajo mis uñas: no me deja plantar semillas

y no puedo enterrar las raíces,


pero acepta que tome un lápiz y escriba,

y escribiendo y describiendo las estrellas que nos prometí,

éstos me dejan tranquila, ellos me dejan dormir,

mientras lentamente nos vamos para arriba,

esperando el final, con calma desesperaciòn...