miércoles, 13 de abril de 2011

Nuevo Título

OBLIGARME

A ESCRIBIR


CUATRO VECES AL MES


(AL MENOS)


CUATRO COSAS DISTINTAS


(COMO MÍNIMO)


ES LA MEJOR INVERSIÓN
QUE PUDE HACER

AHORA, EN ABRIL.



:)

viernes, 29 de octubre de 2010

(R) espetó

A ver. Todo bien. Pero no entiendo.

No entiendo por qué si querés que te respeten, que respeten tu luto, tu dolor justificado, tus ganas de estar triste... termines puteando al que te está puteando porque no te respetan, ni respetan tu luto, tu dolor justificado, tus ganas de estar triste.

Te dicen, ponéle, "no podés, hijo de puta". Y vos respondés "no, pará, vos no podés, hijo de puta".

Más allá de todo, después de todo, al fin y al cabo, esencialmente: no estás devolviendo el respeto que pedís y que, por supuesto, te corresponde.

No lo devolvés porque no lo recibiste, me dirás.

A ver. Todo bien. Pero después de todo, al fin y al cabo, esencialmente: ¿ése no será nuestro gran problema?

...Tal vez sí lo entiendo. Pero, en realidad, no lo quisiera entender. 


Esto fue escrito en caliente hace dos días, entre censos y lutos. Lo publiqué en la red social, y fue muy satisfactorio escuchar distintas opiniones al respecto. Hay gente que comentó y que nunca ví en mi vida, a otros los conozco hace un tiempo. Cada uno de ellos planteó lo que había interpretado de forma correcta y educada. Nadie espetó, respetaron. Me alegró saber que me rodeo de gente así. Y si aún, después de dos días, lo plasmo acá en mi blog, es porque esa alegría no alcanza para sobreponerme a la tristeza de seguir observando tanta, pero tantísima virulencia, polaridades, oposiciones extremistas.

Si sos Blanco todos los blancos te aplauden el comentario, te festejan el discurso, te alientan a seguir blanqueando las paredes. Lo último estaría bien si no fuera porque, si sos Gris, ese Blanco te putea por tibio, poco comprometido, por negarte a ver la realidad, que es ÉSTA, la blanca, mirá la pared, es blanca! Y bueno, si sos Negro el Gris te entiende por la mitad mientras vos intentás salpicarlo un poco a ver si se decide, y el Blanco (obvio) te putea por Negro.

Y viceversa, no? El Blanco, el Negro y el Gris hacen lo mismo.

Podrías decirme que lo anterior es una forma demasiado simplista y hasta ignorante de plantear nuestra realidad. Y yo estaría de acuerdo con vos, es más, suelo rechazar tales reducciones de las cosas a plantearlas en términos de blanco-gris-negro.

Pero, desde hace un tiempo ya, ESO es lo que veo. Un cuadro que solía tener colores, y ahora está fotocopiado.

Un país River-Boca, con la violencia que conlleva... me cuesta horrores.

jueves, 14 de octubre de 2010

Taxi Libre

Madrugada del 11 de octubre, DonTacho comienza un diálogo con ella, media cuadra antes de estacionar

Ella: ...Sí sí, acá nomás es...

DonTacho: (frenando el taxímetro) ...¿Entonces es debajo de esta luz, en esta puerta, donde te puedo dejar una flor?

Ella: (risa nerviosa, entregando 20 pesos)

DonTacho: (sonrisa confiada, devolviendo 5 pesos) ¿Y a nombre de quién dejo esa flor?

Ella: (recibiendo la plata, con una zapatilla pisando el cordón de la vereda, sonriendo) Esteeeemm, *Inserte nombre falso aquí*

DonTacho: (acomodando el cosito de las monedas) Bueno, *Nombre falso*... y no va a haber nadie que me reclame o se enoje por dejarte esa flor?

Ella: (abriendo la puerta) Naaaa...

(Silencio melancólico, mirada perdida en un punto lejano, agolpamiento de recuerdos, deseos, nostalgias, quisiera que estés aquí... dura varios días para ella, para él apenas tres microsegundos)

DonTacho: (casi en un susurro inentendible) ...Y qué flor podría dejarte, *Nombre Falso*?

Ella: (cerrando la puerta despacito, sonríe).


* Creo que el nombre fue Carolina.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sentido

Ahora entiendo, querido amigo, por qué nos pasa lo que nos pasa. Lo leí por casualidad, en un lugar estúpido y sin razón alguna. Parecía esperarme, queriendo descubrirlo:

LOS CAMARONES TIENEN EL CORAZÓN EN LA CABEZA.



sábado, 25 de septiembre de 2010

Un sueño (1)


Hay una casa de vidrio azul trasparente, al borde de un precipicio. Yo me acerco y golpeo despacito: no es de vidrio, es de plástico irrompible azul. Adentro duermen el alba los de la vida cómoda, vos ingeniero, la familia contenta en una camioneta. Sonríen, prueban a ver si funciona. EN mi interior, sé que si me animo, entro sin problemas, pero no tengo ganas por el momento.

Miro desde afuera, y mientras observo amanece. Estoy apenas vestida, como si me hubieran arrancado de la cama. Encuentro ese pantalón de siempre tirado por ahí. Al otro lado de la casa hay un río manso, pero que cae al precipicio también. Asombra que no haya nada de corriente o ruido, ni siquiera cuando se precipita al vacío. Allá abajo, el paisaje más hermoso que te puedas imaginar. Yo pienso en las cercanías del Cañon del Colca, vos tal vez pienses otra cosa.

Por encima del río manso pasa un helicóptero. Alguien tuvo un accidente y pide ayuda parado en medio del agua, que apenas le tapa los tobillos, a pesar de parecer profundo, muy profundo. Lo encamillan y se lo llevan. Yo me acerco a ver qué sucede del otro lado del lecho.

Ya estuve ahí, de hecho estuve anoche ahí. De un lado la Universidad, el edificio viejo, el Hospital que aún no sé si es el de Niños, o el Borda, o qué. En un costado los buscas de siempre, celebrando, bailando a la luz de un fogón, sentados, fumando, volando. Otros tocan percusión, todos escuchan. En otro lado están los que no tienen donde ir, o tal vez son los mismos. Duermen acurrucados contra la pared del efidicio, esa que nadie ve, la que encontrás cuando das toda una vuelta que, casi nunca, te animás a dar. Ahí mismo están también los que buscan ropa, los que la cambian, la trocan e intercambian entre sí. Pero esto último es lo que veo cuando se hace de día, cuando vuelvo.

Más allá, en otro extremo, sigo escuchando voces, gritos, aplausos y tambores. Ya es de mañana, el cielo es de un celeste irritante y todavía hace frío. Aquí han seguido toda la noche y todo el día. Estás vos, y ella también, no sé que hacen en el mismo lugar. Creo que ella está sorprendida. En realidad son muchos, algunos sobre un ring improvisado, otros entre el público. Improvisan y no, porque todo están vestidos exactamente iguales. La nariz roja resalta sobre la camiseta gris, y el verde pasto, verde loro. Quieren que suba, que me pinte o que me vista pero digo que estoy de paso.

Y vuelvo despacito hacia la casa de plástico azul.


Ahora necesitaría la ayuda de Igor, que me diga qué número vendría a ser éste. Y donde y cuando lo soñé :)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Retornos


Tatareando esta murguita la encontré
se escondía, vergonzosa, en su vestido de
percal,
entre cocos y palmeras, atardeceres de primera,
y fritangas de guitarras en el mar.

Yo temblaba por el pulso del reloj
pero tantos caracoles me frenaron el andar
las estrellas me guiñaban que pensara mi
destino
como un páramo de lunas y de sal.


Hay un árbol de papayas
y una hamaca paraguaya
esperándome en la orilla de aquel pueblo
Y una linda muchachita con las manos en la
arena
que me piensa mientras yo sigo mi vuelo.


Qué daría por hacerla sonreír
por cantarle en las fogatas de escolleras pa'
olvidar
que el camino ha sido otro, que en mi espalda
la mochila
se encabrona y no me quiere abandonar.

Sin embargo, de a poquito, me entregué
a latidos bien jugados me ha ganado el corazón
es por eso que ya he vuelto, y aterrizo en
aquel puerto
pa´cambiar mi camino por el altar


Hay un árbol de papayas
y una hamaca paraguaya
esperándome en la orilla de aquel pueblo
Y una linda muchachita con las manos en la
arena
que me piensa mientras yo sigo mi vuelo


* No hay vuelta Cuervo; siempre tenés una hermosa imagen para ayudarme a compartir :)


lunes, 14 de junio de 2010

(Pausa)



Día de estrellas rotas en el techo,

día de ríos grises, salados.



Hay plomo en los pies, las manos se escarchan.




Un día de abrazos que no llenan
y besos del desconsuelo.



Día de ruidos fuertes.
Y ningún significado.